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 Entrenamientos de Athos en el Monte Paoz

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Athos



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MensajeTema: Entrenamientos de Athos en el Monte Paoz   Mar Jun 16, 2009 2:31 pm

Athos respiró profundamente mientras llegaba a su lugar de entrenamiento preferido. La cima del Monte Paoz está rodeada de árboles, lo que la hace un sitio perfecto para protegerse de la mirada de los curiosos. Deja recargados frente al tocón del árbol los pesos que trae para entrenar y comienza el calentamiento reglamentario. Avanza lentamente haciendo ejercicios ligeros en cada una de sus articulaciones: cuello, hombros, brazos, muñecas, abdomen, cadera, espalda, rodillas, tobillos. Después relaja el cuerpo y se prepara para ver el resultado de su entrenamiento anterior. Con un fuerte grito Athos comienza a elevar su Ki, un aura de energía blanca le rodea y el guerrero siente como su poder aumenta rápidamente hasta que llega a su límite. Entonces deja de hacer esfuerzo y el aura desaparece

“Bueno” piensa desanimado “Al menos es un poco más alto que ayer”

Entonces va hacia el tocón y toma una de las cuatro pesas; cada una pesa doscientos cincuenta kilos. Se acuesta boca arriba y coloca el peso en el pecho y así, como si nada, comienza a hacer abdominales.

“1, 2, 3, 4, 5….”

Su mente está concentrada en la cuenta, no parará hasta completar las diez mil repeticiones. Cuando llega a las quinientas agrega otra pesa y cuando llega a las mil agrega la tercera, cuando supera la barrera de las dos mil su cuerpo habrá entrado en calor y podrá cargar las cuatro, para un gran total de mil kilos levantados. Después de eso, repetirá la serie, pero esta vez con lagartijas (flexiones) y las pesas a su espalda y cuando haya terminado con eso repetirá el patrón una vez más, pero con sentadillas y las pesas alzadas sobre su cabeza.

-¡Puf!- Soltó en voz alta cuando hubo terminado. El entrenamiento apenas comenzaba…

Ató las pesas a unas correas y se las colocó de tal manera que quedaban dos pesas por delante, recargadas en su pecho y dos pesas por detrás, colgando sobre su espalda; las correas pasaban sobre sus hombros. Con las pesas puestas, tomó un grupo de piedras del tamaño de un puño y las lanzó al aire, el objetivo: alcanzarlas y detener las veinte piedras antes de que caigan al suelo. Repite el ejercicio mil veces, pero solo lo logra en el 80% de las ocasiones. El resto de las veces, una o dos piedras terminan cayendo irremediablemente. Varias veces calcula mal y acaba cayendo él mismo al suelo con un duro golpe. Para cuando termina el ejercicio, el suelo está lleno de pequeños cráteres de los mil kilos que cayeron sobre la dura tierra compacta del monte.

Con las pesas aún puestas, decide ensayar el aspecto técnico del combate y comienza a hilvanar un golpe tras otro, golpeando a cientos de enemigos imaginarios. Golpe, patada, giro, golpe, golpe, salto, patada, patada, giro, patada, golpe, golpe… La interminable lluvia de golpes continúa por una hora, siempre con las pesas puestas.

“Bien, ahora ensayemos la defensa.”

Todavía con las pesas puestas, Athos levanta la mano hacia el cielo y dispara una ráfaga de bolas de ki.

“Vamos a aumentar la dificultad un poco, ya domino perfectamente este ejercicio con quince bolas de energía, aumentaré el número a veinticinco”

En cuanto deja de disparar las bolas de energía se dirigen hacia él a toda velocidad. Con movimientos rápidos las esquiva una y otra vez, las golpea para desviarlas, pero las bolas de energía siempre regresan a él para atacarlo. Pronto se ve abrumado, el cansancio del entrenamiento comienza a afectarle y el incremento en la dificultad fue mayor de lo que esperaba con diez bolas más. Se mueve ágilmente, escapado una y otra vez, pero cada vez con menos margen de error. Finalmente, después de media hora, una de las bolas de energía lo golpea en la espalda. El dolor lo hace perder la concentración y otras tres esferas de energía impactan contra su cuerpo. Rápidamente se recupera y vuelve a los ejercicios, pero la pérdida de energía es considerable. Desvía varias esferas más hacia el suelo, donde finalmente explotan, pero, agotado, es incapaz de desviarlas todas y otras diez esferas lo golpean sin piedad, dejándolo atrapado en una nube de fuego.

En cuanto se disipa el humo, Athos se quita las pesas y se incorpora, algo dolido

“Por hoy ha sido suficiente” Murmura para sí… “pero mañana… mañana será otro día”
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MensajeTema: Re: Entrenamientos de Athos en el Monte Paoz   Miér Jun 17, 2009 8:55 pm

Amanece en una de las laderas del monte Paoz y Athos ya está ahí de nueva cuenta, después de haber descansado durante la noche. Sentado contra la fría piedra, porque el sol aún no ha tenido tiempo de calentarla, come tranquilamente una manzana mientras está pensando en cómo cambiar la rutina de entrenamiento para que resulte más efectiva.

Entonces escucha el eco inconfundible el motor de un auto a gasolina. Se incorpora y trata de seguir el sonido. Es extremadamente raro encontrar a otras personas en el monte Paoz, pues muchos temen a las gigantescas y peligrosas criaturas que viven ahí. ¿Por qué habría alguien de acercarse? Salta de un peñasco a otro, hasta que identifica los cinco jeeps verde oscuro avanzando por una carretera de terracería en la ladera de la montaña. Está a punto de girarse para regresar a su zona de entrenamiento cuando observa a un pobre hombre amarrado de pies y manos y amordazado en el asiento trasero y amagado con una pistola.

“Malditos secuestradores, tengo que salvarlo”

Sigue a los secuestradores de cerca, ha visto armas de fuego en los autos y sabe lo peligrosas que pueden ser, necesitará actuar con discreción. Sigue la caravana de jeeps hasta la entrada de una cueva, oculta por los árboles. La entrada está bloqueada por una puerta de acero que comienza a abrirse mientras el convoy se acerca. Cuando han entrado los cinco vehículos, Athos se escurre de un salto y la pesada puerta de hierro se cierra tras él.

“Maldición ¿Seré capaz de salir de aquí?”

Pero no hay mucho tiempo para pensar, uno que parece ser el jefe de la banda baja del jeep y comienza a dar órdenes.
-¡Traigan al anciano y traigan la cámara! Grabaremos un mensaje que la familia del viejo no olvidará-
La sangre hierve dentro de Athos, que no se atreve a moverse por miedo a ser descubierto. El pobre anciano es arrojado hacia una esquina donde ya está instalado todo el equipo digno de un estudio de cine.
-¡Lee!- Le gritan al anciano mientras le avientan una hoja de papel y lo encañonan con sus armas.
-A mis familiares y amigos, he sido secuestrado por la Banda del Tigre y me encuentro encerrado en un escondite oculto e imposible de encontrar. Para liberarme, mis secuestradores exigen la suma de 500,000 Zenie en efectivo. El dinero deberá ser colocado en el interior de un portafolio y depositado en el basurero de la ciudad a más tardar dentro de una semana. No queremos a la policía involucrada o moriré si falla cualquier cosa. Esperamos el dinero”

Cada palabra había sido una flama que quemaba la mente de Athos, su corazón pedía justicia; la reclamaba. Saltó con un grito hacia los secuestradores, y le cruzó un puñetazo al que tenía más cerca, entonces comenzaron a disparar. El guerrero se dio por muerto; conocía demasiado bien lo que podían hacer las balas por lo que había vivido en los barrios bajos de la Ciudad Capital. Cerró los ojos con resignación.

La puntería de los matones debía ser muy mala, porque a pesar de que el sonido de las ametralladoras retumbaba en la caverna, Athos seguía ahí de pié, sin un rasguño. Abrió los ojos y se impresionó al ver sus ropas de entrenamiento con más agujeros que un queso gruyere pero él no tenía herida alguna. “¡Increíble!” Pensó mientras veía las balas de plomo impactar contra su cuerpo y caer al suelo completamente deformadas. “¿Es este el resultado de mi entrenamiento?”

Sin podérselo creer, les dirigió a todos los secuestradores una sonrisa burlona. Rápidamente salto hacia los dos que tenía más cerca y dobló con sus propias manos los cañones de sus armas, dejándolas inservibles. Los aterrados secuestradores trataron de huir, pero Athos los derribó con una barrida. Después los tomó del cuello de la camisa y los arrojó hacia otro grupo de tres villanos con tanta fuerza que todos golpearon la pared y cayeron inconscientes al suelo. El resto de los secuestradores no fue problema alguno para Athos, que pudo deshacerse de ellos uno a uno hasta llegar al jefe de la banda.

-¡Por favor! ¡Te daré todo el dinero! ¡Todo! ¡Pero no me lastimes!-
-¡No quiero tu sucio dinero sabandija! ¡Quiero que te largues y no vuelvas a hacer nada ilegal por el resto de tus días! ¿Te queda claro?
-¡Sí, sí señor! ¡Perdón señor!-
-¡Ahora largo!-

El aterrorizado líder de la banda se monta en uno de los jeeps y abre la puerta de la guarida. Mientras va saliendo comienza a gritar a todo pulmón con una risa macabra
-¡Jamás saldrán de ahí vivos jajajaja!-
Athos no lo resiste más, levanta el brazo y dispara un solitario rayo de kí que impacta contra el vehículo motorizado. Los gritos de dolor del mafioso se apagan mientras las llamas consumen el pequeño cacharro.

De improviso, la amenaza del asesino se vuelve realidad, una sirena comienza a sonar por los altavoces
-Autodestrucción inicializada, cinco segundos para la explosión-

Athos corre hacia la puerta, tratando de salvar la vida, cuando lo recuerda.
“¡El anciano!”
El guerrero se muerde la lengua, porque sabe que no llegará a tiempo. Pero cambia bruscamente de dirección y corre hacia donde está el anciano atado de pies y manos. Tal vez si pueda llegar a tiempo, tal vez, solo tal vez... Pero le falta el tiempo, la cuenta regresiva termina y un circuito eléctrico activa los explosivos que están dentro de los seis pilares que sostienen la caverna. Los pilares estallan en miles de esquirlas. Athos es golpeado por las llamas y por la metralla de la explosión, la dura roca lo golpea y lo deja tendido en el piso.

Recupera la consciencia rápidamente, solo para ver que el techo se viene abajo, desmoronándose como un polvorón.
“¡Nos van a sepultar vivos!”
Se levanta con un salto y se dirige hacia el anciano. Llega justo a tiempo para detener el primer cascote, y el siguiente, y el siguiente después de eso. Media montaña se derrumba sobre ellos y Athos tiene que hacer un esfuerzo mayúsculo para mantenerlos a salvo a él y al pobre anciano. Finalmente, parece que el derrumbe termina y la montaña vuelve a la normalidad. Athos lentamente deja de hacer fuerza. El derrumbe ha dejado aquella pequeña burbuja de aire donde solo están él y el anciano secuestrado, quien está tan aterrorizado que no puedo pronunciar palabra.
“Tengo que idear una forma de salir de aquí y rápido, porque nos puede faltar el oxígeno aquí abajo”
Comienza a golpear la dura roca, pero consigue avanzar muy poco con demasiado esfuerzo, tiene que pensar en otra solución, porque además, mientras más agitado esté, más se reducen sus posibilidades de salir vivos. Una idea fugaz le cruza por la mente.
“¿Y si uso el ki? Evidentemente una bola de energía no podría, pero puedo controlar mi poder para que sea un flujo constante de energía.”
Esta dispuesto a todo para no morir enterrado en las entrañas del monte Paoz. Coloca ambas manos al frente con los dedos extendidos y los pulgares rozándose ligeramente. Entonces comienza a concentrarse en colocar toda su fuerza en las palmas de sus manos. Cuando siente que tiene la energía suficiente, la dispara en un rayo constante de energía.

-¡Haaaaaaaaaa!-

El rayo de color anaranjado golpea la dura roca y comienza a desintegrarla, avanzando lentamente. Athos aumenta el poder y el rayo se hace un poco más ancho y comienza a avanzar más rápidamente. La estructura de la montaña tiembla y amenaza con desplomarse otra vez, pero deben salir de ahí a cualquier costo

-¡Haaaaaaaaaaaaaaaaa!-

Finalmente el rayo de energía atraviesa la montaña y Athos deja de sentir presión, inmediatamente deja de enviar energía. Esta muy cansado, pero no es momento para relajarse, el túnel ha debilitado la estructura y la montaña amenaza con deslavarse de nueva cuenta. Toma de la muñeca al anciano y sale corriendo por el túnel recién abierto hacia la libertad.
Se escapa del derrumbe por muy poco y queda tendido en el césped, respirando con dificultad por el agotamiento.

Al poco rato se recupera y desata al anciano.
-¡Muchas gracias joven! ¡En verdad muchas gracias!-
-No tiene nada que agradecer viejo, he hecho lo que me ha parecido correcto-
-Tú deberías ir al Torneo Regional, los guerreros más poderosos de la comarca de Paoz estarán ahí para pelear y creo que tú podrías ganarlo sin dificultad.-
-¿Un torneo?-
-Sí por supuesto, aquí está la invitación, el torneo es mañana en la falda oeste del monte, te aseguro que no te arrepentirás de ir.-
-De acuerdo, gracias por el ofrecimiento-

Después de despedirse del anciano Athos regresó a su cabaña, el día había sido cansado… y mañana prometía ser aún más emocionante.
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MensajeTema: Re: Entrenamientos de Athos en el Monte Paoz   Jue Jun 18, 2009 10:29 pm

Athos revisó de nuevo el volante que aquel anciano le había dado. Anunciaba en letras grandes y rojas “Gran Torneo Provincial ¿Quieres probar tu fuerza? ¿Quieres pelear contra los mejores luchadores de la provincia? Entonces no puedes faltar.” A continuación venía la fecha del torneo y el premio: 1,000 Zenies y una entrada a una lucha de exhibición de Mr. Satán con su discípulo, Boo.

Caminó hasta el lugar del torneo, que encontró lleno de personas extrañas, desde personajes con trajes de karate y monjes shaolin, hasta boxeadores y matones a sueldo. Fue hasta la mesa de inscripciones.
-¿Nombre?-
-Athos…-
-Por favor firme aquí, le explicaré las reglas brevemente. Los combates se llevan a cabo en aquella hondonada, aquella pequeña zanja circular delimita la arena de batalla. Si algún luchador se sale del área designada, perderá por descalificación. Los combates se eligen al azar y son entre dos participantes, uno contra uno. El combate es hasta que alguien no pueda luchar o se retire voluntariamente. Los organizadores no se hacen responsables de cualquier mutilación que pueda sufrir. Por favor firme aquí… es una carta en la que dice que está usted consciente del peligro al que se expone por participar y que nos libera de responsabilidad alguna si muere.-
-Creí que en los torneos si alguien mataba a su adversario era descalificado-
-Eso es en el Torneo de las Artes Marciales oficial porque los combates son televisados a nivel mundial. En este torneo provincial a veces ocurren accidentes desagradables que están fuera de nuestro control.-

Athos firmó en la línea punteada
-Excelente, el sorteo comenzará dentro de unos momentos, si quiere puede esperar cerca de aquí le llamaremos pronto-

El saiyan mestizo se queda observando a todos los competidores, la mayoría lucen muy fuertes y hábiles peleadores, será un ejercicio muy emocionante. Entonces distingue a dos personas muy extrañas. La primera parece alguna clase de científico, el otro es un gigante de dos metros con una armadura de acero que lo cubre completamente.
“¿Quienes serán esos?”
Finalmente llega el momento del sorteo, se han inscrito sesenta y cuatro participantes, no habrá preliminares, sino que serán por eliminación directa de sesenta y cuatro a treinta y dos, a dieciséis a ocho, a cuatro, y finalmente, a dos. Comienzan a pasar los competidores por orden alfabético para sacar un papel de la urna de cristal. Los sesenta y cuatro espacios se llenan rápidamente. A Athos le toca el segundo puesto, peleará en el primer combate contra un tal Len Gua.

“Son seis combates para coronarse campeón, no debe ser muy difícil”

-Participante Athos contra el participante Len Gua, por favor preséntense en la arena.-

Len Gua es un guerrero bajito y moreno, con grandes y musculosos brazos, lo único que lleva de ropa son unos pantalones blancos roídos.
-Je, bueno muchacho, estás perdido más vale que te retires si no quieres que te haga puré-
-¿Por qué no dejas de fanfarronear y comienzas de una vez?- Dice Athos mientras se coloca en posición.
-¡Insolente!- Le grita su rival. Len Gua salta dando un mortal hacia adelante y después extiende su pierna derecha desde el aire.
-¡PATADA DE LA GRUYA!-
Con un impulso aparentemente mágico, Len Gua proyecta el talón con la pierna recta extendida hacia Athos, pero este es mucho más rápido, y se protege del golpe. Len Gua salta hacia atrás, apoyándose en el brazo levantado de Athos con el que ha detenido su ataque, e inmediatamente toca el suelo se vuelve a lanzar hacia él con un grito y el puño alzado. Athos detiene el puño con la mano y con un rápido movimiento, toma por la muñeca a Len Gua y lo lanza por encima de su espalda hacia afuera de la zona de combate. Len Gua sale disparado hasta que golpea contra un árbol, fuera de la zona de batalla.

-¡EL PARTICIPANTE ATHOS ES EL GANADOR Y PASA A LA SIGUIENTE RONDA!-

“Demasiado fácil” Piensa Athos decepcionado “Espero que en las siguientes rondas mejore el nivel”

El mestizó fue a sentarse una de las laderas de la hondonada, dispuesto a no perderse detalle del resto de los combates. Athos podía ser muy fuerte, pero le faltaba técnica. Nunca había tenido un maestro real, así que su estilo era bastante brusco, aquel derroche de técnica le serviría para aprender movimientos y estilos para luego repetirlos y adaptarlos a su persona.

Pero Athos no era el único que miraba atentamente el desarrollo de los combates. Del otro lado de la zona de batalla, el hombre cubierto con la armadura miraba atentamente mientras el científico le decía:
-Fíjate muy bien en cada movimiento de los combatientes. Mientras más mires más aprenderás y tu computadora podrá procesar más movimientos. Cuando aprendas suficiente, podrás predecir todos los movimientos del adversario y usar miles de técnicas distintas. Te convertirás en la máquina de matar perfecta.-

Los combates pasaron uno a uno, cada uno mostrando a los mejore exponentes de todas las ramas de las artes marciales.
-¡SIGUIENTE COMBATE, EL PARTICIPANTE FULGORE CONTRA EL PARTICIPANTE KAOS!-

El hombre con la armadura se acercó a la arena. Su oponente era un ex militar que vestía pantalones camuflados, botas negras y una camisa verde sin mangas.

-¡QUE COMIENCE EL COMBATE!-

El militar se puso en posición defensiva, Fulgore se quedó erguido, impasible.
-¿Qué pasó? ¿Por qué no atacas?-
-Mi computadora no tiene datos suficientes, no puedo determinar la mejor manera de atacarte.- Respondió Fulgore con una voz metálica
-Bueno, entonces empezaré yo ¡Haaaaaa!- El ex militar se lanzó sobre él, y trató de aplicarle una llave en el cuello, pero Fulgore no se movió un ápice
-¿Qué demonios?- Soltó la cabeza de su adversario y cayo detrás de él. Entonces se puso de pié y le soltó dos patadas a la parte de atrás de las rodillas. Fulgore cayó de rodillas, pero el resto del cuerpo seguía recto. El militar lanzó otra patada a la nuca del hombre con armadura, pero no logró nada, el hombre permaneció hincado como si nada.
-La computadora ha completado la recopilación de información…-
-Me importa una mierda tu computadora- Gritó el pobre hombre, sin saber lo que le esperaba. Fulgore detuvo la patada que iba directamente a su cabeza y golpeo la rodilla y la articulación de la pierna. Se escuchó el crujido de los huesos al romperse.
-¡¡¡Argh!!! ¡Abandono! ¡Abandono!-

-¡EL PARTICIPANTE FULGORE ES EL GANADOR, LE HA ROTO LA ARTICULACIÓN COMPLETA SEÑORES ESPECTADORES! ¡CREO QUE TENEMOS UN FAVORITO PARA GANAR EL TORNEO!-

Athos miraba incrédulo a Fulgore. No podía creer que siendo tan fuerte hubiera recurrido a una estrategia tan salvaje para ganar el combate, cuando simplemente pudo haberlo sacado de la zona de batalla.
“Es un maldito monstruo, pero es, con mucho, el más fuerte de los que han participado ¡No puedo esperar para pelear con él!”
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MensajeTema: Re: Entrenamientos de Athos en el Monte Paoz   Dom Jul 12, 2009 4:17 pm

Athos no tuvo dificultades para pasar las rondas una tras otra hasta llegar a la final. Pero Fulgore tampoco tuvo dificultad alguna. A Athos se le había hecho difícil detectar el estilo de pelea de Fulgore, ya que cada vez que peleaba lo hacía de un modo distinto, pero completamente efectivo, dejando a todos sus rivales gravemente heridos.

-Damas y caballeros, después de toda una emocionante mañana de combates finalmente tenemos a los finalistas del torneo. La final será entre el participante Athos y el participante Fulgore y comenzará en unos minutos más. ¿Quién resultará campeón?-

El extraño científico se acercó a Fulgore.
-Lo has hecho muy bien hasta ahora FX6, obedeciste mis órdenes con eficiencia y demostraste de lo que eres capáz. Ahora solo falta una cosa más para terminar el exámen: Debes eliminar al último oponente.-
-Lo haré, señor, lo haré-

-¡PEDIMOS A LOS DOS FINALISTAS QUE SE PRESENTEN EN LA ARENA!-

Athos y Fulgore entraron en el círculo que servía como área de combates. Athos miró los fríos e inexpresivos ojos que estaban detrás de aquella máscara de acero y plexiglás. “Excelente” pensó “tengo muchas ganas de finalmente pelear contra él”

-¡QUE COMIENCE EL COMBATE!-

Fulgore se lanzó hacia Athos con el puño en alto. El mestizo apenas tuvo tiempo de quitarse del medio cuando Fulgore volvió a atacar. Pronto fue evidente que Fulgore era más rápido de lo que podía suponerse por su complexión. Athos estaba contra las cuerdas, limitándose a evadir los golpes que, uno tras otro, Fulgore le lanzaba. Finalmente Athos no pudo seguirle el paso y uno de los metálicos puños de Fulgore le dio de lleno en la mandíbula. Athos salió volando un par de metros y cayó con un golpe seco en el duro suelo.

Athos se levantó y se limpió la sangre que comenzaba a escurrirle por la mandíbula mientras sonreía.
-Eres más fuerte de lo que pensé Fulgore, pero ahora es mi turno.-

Athos se dio media vuelta y comenzó a correr hacia su adversario. A medio camino saltó e impulsó la pierna para soltarle una patada mortal a la cabeza, pero Fulgore la detuvo sin problemas. Athos continuó lanzando golpes y patadas, pero Fulgore podía leer todos sus movimientos y detenía los golpes como si estos no fueran más que molestas moscas.

-¿Qué demonios?-
-No puedes vencerme. Durante el torneo te he observado y he aprendido todos tus movimientos. Ríndete y te daré una muerte rápida y sin dolor.-

¡¿Muerte?!

Athos comprendió de pronto que la pelea era a muerte. Fulgore no se detendría ante nada, ni siquiera ante la victoria para matarlo. La única manera de sobrevivir era matar a Fulgore primero.

-Bueno, si tú lo quieres así. ¡Que así sea!- Athos aumentó su kí y un aura blanca-transparente cubrió su cuerpo
-¡Ahhhh!-

-Aunque tu poder de pelea haya aumentado, no podrás vencerme.- Dijo Fulgore mientras le propinaba un brutal rodillazo al estómago. Sin darle tiempo a Athos, el hombre de la armadura le cruzó varios puñetazos por la cara y lo reventó con otra patada a las costillas. Athos salió disparado hacia el costado y rodó varios metros por el suelo.

Lentamente, Athos se incorporó, respiraba con dificultad y tenía la cara marcada con varios moretones; la sangre escurría desde su ceja izquierda.
-¿Sigues empeñado en dificultarme las cosas? ¿O dejarás que te dé un golpe de gracia sin dolor?-

Athos sonrió, nunca se había enfrentado a alguien tan fuerte y a pesar de que su vida estaba en un peligro evidente, una emoción que no podía describir comenzaba a inundarle el cuerpo. Sentía una carga eléctrica por todo su cuerpo, la adrenalina, la emoción, la incertidumbre del combate. Él no lo sabía, pero su mitad saiyajin estaba despertando sus sentidos y excitando su mente.

-¡Jamás me vencerás!- Le gritó a Fulgore sin saber bien por qué, porque a las claras tenía todas las de perder. -¡Ahhhhhhhhhh!- Una vez más, aquella aura blanca lo rodeo, esta vez era como una llama que lo rodeaba, más grande e intensa que la anterior.

Se proyectó contra su rival y trató de golpearlo, pero Fulgore se movió y contraataco. Para su sorpresa, Athos pudo esquivar el golpe y atacar de nuevo. Ambos luchadores se enfrentaron a una velocidad de ráfaga durante un par de minutos hasta que Fulgore no pudo mantener el paso y antes de que pudieran asestarle un golpe, saltó hacia atrás. Sin decir nada, la mano de Fulgore se transformó en una sierra de disco, que comenzó a girar.

Lanzó su ataque con la sierra, Athos apenas pudo esquivarlo. La batalla volvía a tomar un cariz incierto. Fulgore atacaba una y otra vez con la sierra y por cada embate, Athos tenía que retroceder poco a poco. Finalmente Athos no pudo evitar la sierra, pero pudo cubrirse con el brazo.
La sierra golpeó el brazo y comenzó a echar chispas, finalmente Fulgore detuvo el disco y miró lo que quedaba del filo. La sierra estaba completamente mellada y el filo completamente romo. Athos por otra parte, revisó su brazo, había quedado con una fea cicatriz de quemadura larga y delgada, pero no tenía ninguna otra marca.

Fulgore aprovechó la distracción para soltarle una patada a Athos en la cabeza, aprovechando que lo tenía hincado frente a él. Athos salió proyectado hacia atrás por tercera vez en el combate. Fulgore cambió nuevamente sus manos de sierra por dos largas y afiladas hojas de acero. Las dagas medían aproximadamente treinta centímetros.

Athos apenas estaba levantándose cuando de nuevo se encontró con que Fulgore lo atacaba sin darle un respiro. Evadió por poco su ataque inicial, que alcanzó a romperle la parte superior de sus ropas de entrenamiento. Una vez más, ambos guerreros se enfrascaron en una lucha a velocidades de ráfaga. Athos obtuvo la ventaja y finalmente pudo golpear a Fulgore en el pecho con todas sus fuerzas. La armadura de hierro crujió y se resquebrajó. El puño atravesó la armadura y se quedó incrustado en el pecho de Fulgore, la batalla se detuvo de repente.
-¡Eres una máquina!- Gritó Athos sorprendido mientras retiraba su puño del boquete que había abierto en el pecho del androide y miraba los circuitos y cables que había dejado al descubierto.

-Mi nombre es FX6- Comenzó Fulgore- Soy la máquina asesina perfecta.-
Con un movimiento rápido, FX6 cambió nuevamente las cuchillas por los puños y le soltó una marejada de golpes al sorprendido Athos.
-Ahora te mataré a ti lentamente… te dije que no me complicaras las cosas.-
Con un patadón mandó a Athos fuera de la zona de combate y lo estrelló contra un árbol cercano. Cambió rápidamente sus manos por unos cañones.
-¡PREPARATE A MORIR!-
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MensajeTema: Peliare a por entrenar!   Vie Ago 14, 2009 6:56 pm

Chipsep:*Grito* Athos te reto... quiero ver si eres tan fuerte de lo qeu parececes
Chipsep:Kame hame ha Z*Va hacia Athos ese kame hame ha z* Toma eso aver si me vences!
Soy un noble Saiyan del Planeta de los Saiyans! y entrenare contigo hasta volverme super fuerte >;D
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MensajeTema: Re: Entrenamientos de Athos en el Monte Paoz   Sáb Ago 15, 2009 7:34 pm

Athos apenas tuvo tiempo de esquivar aquel poderoso rayo de energía. La consiguiente explosión dejó tendidos a gran parte de los espectadores. Athos esperó a que el destello de luz se calmara.
“Genial, ahora tengo dos adversarios. ¿Qué otra cosa puede salir mal?”
Antes de que Athos pudiera responderse a si mismo otros dos rayos lo obligaron a moverse. FX6, el androide contra el que luchaba en el torneo continuaba molestándolo.

“No sé qué diantres sea un saiyan, pero te ruego esperes a que termine el combate y luego podrás pelear conmigo” Le gritó al nuevo visitante mientras se lanzaba contra el androide. Fulgore no alcanzó a cambiar sus manos nuevamente y a subir la guardia, y recibió un tremendo rodillazo en la cara

-¡TE TENGO!- Con un rápido movimiento Athos reúne una bola de energía del tamaño de una manzana.
“Nunca hubiera usado esto contra otro ser humano, pero él es una máquina, y si no lo hago esto no acabará nunca.”
-¡Ahhhhh!- La bola de energía golpeó el hombro del robot perforando el blindaje como si fuera un cuchillo caliente traspasando mantequilla, cuando toda la bola de energía estuvo dentro del hombro, esta explotó.
Cuando el humo se disipó, Athos pudo ver el efecto de su ataque. El brazo izquierdo del androide estaba inerte separado del cuerpo varios metros más lejos. El cuerpo de FX6 estaba tumbado boca arriba en la dirección opuesta y se veía que estaba gravemente dañado… Athos había ganado el torneo, pero eso ya no importaba. ¿Quién era ese inoportuno visitante? ¿Quiénes eran los Saiyans? ¿Venían de otro planeta? Se giró para mirar al extraño… necesitaba una explicación
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MensajeTema: Re: Entrenamientos de Athos en el Monte Paoz   Jue Ago 20, 2009 6:40 pm

Pues...adivinalo por ti mismo AthosºLe Dije mientras miraba su sombra de lejosº
Veraz que he entrenado y seguire haciendolo aunqeu no lo pienses soy mas fuerte de lo que tu crees...
ºCorro rapido al frente tuyo y te doy un golpe en tu caraººcaes tu al sueloº
Que tal Eso?Quieres Mas?O no?O si?Pues Responde luchando contra mi!
ºAthos se levanta lentamente del sueloº
ºYo te agarro de la cabeza,luego te elevo y te suelto en el aire y te lanzoºEXPLOCION DE KIº
van muchas bolas chicas de ki a Athosº
Jajajaja...No soy tan noble pero si fuerte >Very Happy
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MensajeTema: Re: Entrenamientos de Athos en el Monte Paoz   

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Entrenamientos de Athos en el Monte Paoz
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